Botando memorias

La semana pasada me titulé y decidí que era hora de enfrentar lo que llevaba evadiendo cerca de cinco años (nada muy importante.... pero con una significancia especial): botar esa acomulación de carpetas, pruebas, resúmenes y trabajos que venía juntando desde el colegio.
Pasa que siempre se sido muy organizada, entonces desde muy chica pensé que mis hermanas podrían eventualmente necesitar aquel hermoso resúmen de las aventuras del quijote o cómo resolví el problema de los logaritmos o un ensayo sobre el tercer reich. Resulta que la semana pasada cuando les mostré mis preciados recuerdos académicos escolares a mis hermanas, no manifestaron interés alguno y tomé la valiente decisión de desecharlos.
Después de botar los papeles del colegio venían los de bachillerato (que son dos años de estudios generales para esas personas que no están totalmente decididas por una carrera). Fue menos difícil dehacerme de resúmenes de fìsica, estadística y hasta análisis de ética y todo aquello que pensé que jamás tendría que volver a ver después del colegio. Tuve un minuto de profuna contemplación cuando me encontré con los apuntes de leyes que tenían la siguiente anotación del profesor: "nos vemos en la escuela de derecho", seguida con una nota 7. Y me acordé que antes de estudiar periodismo habìa dudado seriemente por ser abogada. Quizá quién sería ahora.
Después de ese segundo de contemplación, el comentario y el 7 también se fueron a la basura, al igual que las carpetas psicología, atropología y otros varios.
Finalmente venían los papeles de periodismo que literalmente tenían invadido mi pieza y que, sinceramente, me rompío el alma dejarlos ir. Se me ocurrían miles de instancias en que podía volverlos a necesitar. ¿Qué pasa si alguna vez necesito citar a algún erudito de a comunicación? (para eso está internet) ¿Y si quiero leerlo en profundidad? (arriendo el libro) En fin. Cajas y cajas que llevé a reciclar que prometo que se llevaron unos 7 años de mi vida y que quizá ahora mismo se estén convirtiendo en nuevos papeles y cartones.
Bueno, aunque llevé cajas y cajas tengo que admitie que dejé en mi casa unas 3 o 4 o 5 que simplemente no pude dejar ir. Una se va poniendo sentimental con los años....



















