.comment-link {margin-left:.6em;}

Simplemente Blog

sábado, noviembre 11, 2006

Botando memorias


La semana pasada me titulé y decidí que era hora de enfrentar lo que llevaba evadiendo cerca de cinco años (nada muy importante.... pero con una significancia especial): botar esa acomulación de carpetas, pruebas, resúmenes y trabajos que venía juntando desde el colegio.
Pasa que siempre se sido muy organizada, entonces desde muy chica pensé que mis hermanas podrían eventualmente necesitar aquel hermoso resúmen de las aventuras del quijote o cómo resolví el problema de los logaritmos o un ensayo sobre el tercer reich. Resulta que la semana pasada cuando les mostré mis preciados recuerdos académicos escolares a mis hermanas, no manifestaron interés alguno y tomé la valiente decisión de desecharlos.
Después de botar los papeles del colegio venían los de bachillerato (que son dos años de estudios generales para esas personas que no están totalmente decididas por una carrera). Fue menos difícil dehacerme de resúmenes de fìsica, estadística y hasta análisis de ética y todo aquello que pensé que jamás tendría que volver a ver después del colegio. Tuve un minuto de profuna contemplación cuando me encontré con los apuntes de leyes que tenían la siguiente anotación del profesor: "nos vemos en la escuela de derecho", seguida con una nota 7. Y me acordé que antes de estudiar periodismo habìa dudado seriemente por ser abogada. Quizá quién sería ahora.
Después de ese segundo de contemplación, el comentario y el 7 también se fueron a la basura, al igual que las carpetas psicología, atropología y otros varios.
Finalmente venían los papeles de periodismo que literalmente tenían invadido mi pieza y que, sinceramente, me rompío el alma dejarlos ir. Se me ocurrían miles de instancias en que podía volverlos a necesitar. ¿Qué pasa si alguna vez necesito citar a algún erudito de a comunicación? (para eso está internet) ¿Y si quiero leerlo en profundidad? (arriendo el libro) En fin. Cajas y cajas que llevé a reciclar que prometo que se llevaron unos 7 años de mi vida y que quizá ahora mismo se estén convirtiendo en nuevos papeles y cartones.
Bueno, aunque llevé cajas y cajas tengo que admitie que dejé en mi casa unas 3 o 4 o 5 que simplemente no pude dejar ir. Una se va poniendo sentimental con los años....

viernes, octubre 13, 2006

Temporada de trote

Llegó noviembre. Y siendo fiel hija de publicidad, si Nike dice que tengo que trotar, yo le hago caso, agarro mis zapatillas y me lanzo a las pistas no una, dos sino que cuatro veces a la semana para prepararme para soportar los 10K de noviembre.
Bastó un sábado a las 10am corriendo por el circuito para darme cuenta que estaba fuera de training. Corazón acelerado a los dos segundos, paso lento... hasta las mamás con coche me pasaban. Y eso que soy una mujer de deporte casi diario.
Pero la humillación de entrenar a lado de estos grupos entusiastas de trotadores que se juntan en las mañanas me ha hecho bien porque me ha obligado a sacar lo mejor de mí (por el sólo hecho de buscar evitar una completa humillación por comparación).
Como ya es tradicional en mi caso, me inscribí con mi querida madre y este mismo domingo tenemos los 7k de preparación. Tengo la mala premonición de que no será una muy linda experiencia, el día que más he corrido han sido 4 kilómetros y necesité horas de recuperación y agua.Pero no hay que discutirle a Nike. Si dice 7K, son 7K, y eso es lo que voy a correr pasado mañana.

domingo, octubre 01, 2006

La perfecta gordura de Orlando

La semana pasada me tocó viajar a Estados Unidos por el trabajo. Específicamente, a Orlando, Florida. Ya había ido una vez a la ciudad de Mickey con mi familia, pero uno se fija en cosas diferentes cuando se deja de cegar con el castillo de Magic Kindom. Primera impresión: Todo parece de mentira. Desde el minuto en que uno sale del impecable aeropuerto y se sube en el puntualísimo y limpio taxi o ¨transfer¨, uno entre en la ciudad donde el mayor desafío del viaje es tratar de encontrar un ápice de suciedad, una basurita que sea.
Lamentablemente, tanta perfección es lo menos amigable del mundo para la peatona que era yo. De partida, a todos lados hay que ir en taxi, y como cada lugar queda a una considerable distancia del otro, los montos que uno termina desembolsando en transporte no es menor.
Si preguntas por un bus, o micro, te miran como si estuvieras preguntando si por ahí pasan burros de carga. Y para qué hablar de paso sobre nivel o paso de zebra para cruzar las calles atestadas de autos (recuerden que nadie camina) que pasan a alta velocidad por las carreteras perfectas.
Y por último, cuando finalmente logras llegar al lugar que querías y terminas de hacer tus compras, o de comer, o de mirar, viene la gran disyuntiva de cómo volver a tu lugar de orígen. Porque como no hay gente que camina por la calle, tampoco hay taxis que paren en la calle, sino sólo aquellos móviles que vienen cuando uno los llama. Lo anterior te obliga a caminar horas por inóspitas carreteras, sudando la gota gorda para llegar al mall más cercano (lo cual puede ser muy, pero muy relativo) y subirte finalmente a un bentido auto con el aire acondicionado a full.
Sé que no estoy descubriendo la pólvora al decir que la gente en Orlando, y en Estados Unidos en genral, está simplemente demasiado gorda. Pero una cosa es leer artículos y ver documentales y otra muy distinta es verlos en persona. Lo más impactante de todo es su comportamiento. Tengo una sola imagen que retrata su mentalidad:
4:00PM. Universal Studios (el parque de diversiones). 30 grados. 80% humedad. Yo estoy tomándome una bebida en un restaurant que emula esos McDonalds de los 60, y mirando a una señora de unos 30 años en esas motitos que le dan a los inválidos para tralsadarse por el parque. Debe pesar 140 kilos. Pero no está condenada a esa silla de ruedas del siglo XXI porque tenga algún problema sino porque no es capaz de trasladar su peso (se levantó para ir al baño). Tiene toda la polera sudada por los kilos demás que trae y no se ve feliz, pero su marido la mira con cariño. Sin embargo, ese mismo marido desaparece cinco minutos y vuelve con un regalo para su señora: una gigantesca hamburguesa acompañada de aproximadamente una tonelada y media de papafritas.
Y por último, es imposible no ser una nación obesa si la barra de chocolate más chica que se vende en los kioskos es del tamaño de un zapato. Varias veces me detuve frente a estos kioskos, totalmente anonadada por el tamaño de las barras de Snickers, Mars Bars y otras miles de millones de variedades. Osea cuando una mamá le lleva un chocolatito de regalo a su hijo, le está llevando todas las calorias que necesita para toda la semana. Pero ese es un tema aparte.

lunes, septiembre 04, 2006

El mejor invento de la red

Qué mejor que descubir un grupo musical nuevo. Y ojalá sin que tener que pasar horas tarareando una canción a oídos ajenos en la espera de que alguien la reconozca y nos eche una mano para identificar al grupo.
Pero encontrar una canción o grupo nueva es complicado, hay que escuchar horas de radio o lanzarse en esas muchas veces infructosas búsquedas por Internet.

Creo que he encontrado mi página favorita en todo el cybermundo. Se llama pandora.com y es de una simpleza que al principio hace dudar de su eficiencia. El proceso es fácil... te creas una cuenta (gratis) y luego puedes crear diferentes "estaciones de radio¨donde uno elige un grupo o una canción que te gusta.

Y qué hace la página mágica? encuentra canciones o grupos que tienen características similares a lo que uno eligió. Y uno va calificando cada canción, si te gusta a volverán a tocar en esa estación que creaste. Si no, nunca más la tocarán y omitirá canciones parecidas. Y todas las opniones quedan guardadas... es como un DJ personal. Luego uno puede tener hasta 99 estaciones. Así si por ejemplo te gusta el reggaeton, Pandora busca ritmos similares que te podrían buscar.... y hace lo mismo con la música clásica o instrumental.

Pero por un tema de derechos de autor uno no puede pedir una canción específica ni grabarla (lo cual no significa que uno no pueda anotar el grupo para bajarla después o al mismo tiempo)

De sus más de 400.000 canciones en su base de datos he encontrado grupos buenísimos. Es como tener un dial completo de canciones personalizadas en cualquier computador.

Es realmente bueno.

lunes, junio 26, 2006

De Mundial y lágrimas

Ha sido imposible mantenerse ajena a la fiebre mundialera. Cuando no puedes ir en contra, únete. Y así es como participé en todas las apuestas habidas y por haber, puse plata en el pozo para una tele gigante en la oficina y los fines de semana no existo etre 11am y 5pm.

Una cosa que me ha llegado estos días es finalmente ver un espacio donde es legítimo (y no socialmente condenado) que los hombres lloren. Me imagino que se justifica porque la lágrimas sugen de algo tan validado en su masculinidad como lo es el fútbol, pero tengo que admitir que cuando Cristiano Ronaldo tuvo que salir de la cancha en el partido contra Holanda porque estos le habían pulverizado la pierna, se me partió el corazón. Si al final es un niño que no tiene más de 21 años y demasiada presión, las expectativas de todo un país, sobre sus hombros.


Por lo menos finalmente Portugal pasó a la siguiente ronda, pero en 1990 el inglés Paul Gascoigne también lloró cuando el dieron tarjeta amarilla en las semifinales contra Alemania. Ellos sí perdieron.

Y es que finalmente, no sé porqué, pero un hombre llorado realmente me descompone. Como siempre se han contenido, ya sea porque es lo socialmente aceptable o porque simplemente... les da menos pena, cuando ojos masuclinos se llenan de lágrimas, lo más probable es que los míos hagan lo mismo.

Y aún más triste que un hombre llorando... es que lo haga un señor de edad. No sé cómo pero terminé en esta página (www.oldmancrying.com). Es un sitio que se dedica a recopilar imágenes de hombres de edad quye estén llorando, hay desde políticos hasta gente como éste hombre, que no pudo aguantar las lágrimas cuando un periodista le preguntó qué se sentía ser viejo, pobre y negro. Hay hombres que lloran la muerte de un hijo, la situación de su país, y uno desesperado por el mal desempeño de su equipo... como dice el sitio "Los hombres que lloran, derraman más que lagrimas: exponen un dolor inefable, una tristeza que a veces asusta y otras incomoda, muchas veces desproporcionada a la magnitud del evento.

domingo, junio 04, 2006

Mi futuro yo


Cualquier persona que vivió su infancia en la era pre internet/msn/ICQ ect... tiene que haber hecho una "cápsula del tiempo".
Juntarse con la mejor amiga (prima, o hermana o cualquier ser cercano) y elegir ciudadosamente objetos preciados para poner dentro de la lata de café... luego entrerrarla con la solemne promesa de recuperar los recuerdos en 10 años.
Si no lo hicieron, tienen que haberlo visto en una película o haberlo leído en un libro, porque es un clásico de los niños de fines del siglo pasado.
Crear la cápsula no era cosa fácil. Estaba el delicado equilibro de escoger objetos que uno qusiera mucho y que le representaban, pero que no fueran lo suficientemente cercanos como para echarlos de menos duante 5 o 10 años, o el tiempo que uno decidiera. Sé que hice una cápsula con mi prima. Ella me va a retar pero la verdad es que no tengo idea qué pasó, no sé si la desenterramos ni qué puse dentro.
El asunto es que ahora internet nos permite hacer algo muy similar. Claro, es mucho menos simbólico y ya no requiere la presencia de un amigo. En www.futureme.org puedes escribirte un mensaje a tí mismo, y fijar la fecha en que la carta sea depositada en tu mail. Suena extraño, y lo es, pero hay algo atractivo en el hecho de tener la oportunidad de dirigirse unas palabras a sí mismo.
Yo todavía no me atrvevo a hacerlo. Requiere demasiada concentración. ¿Quiero recordar detalles de mi vida ahora a los 23? ¿Quiero ponerme metas y en 5 años ver si las cumplí? ¿Como me dirigo a mí persona futura?
Para los curiosos: La página permite ver las cartas de aquellos que han decidido crear su propia cápsula del tiempo cibernética (con autorización previa de las personas). Es divertido ver estas cartas... "espero que te hayas puesto las pilas" "¿encontraste ya al amor de tu vida?" "Feliz cumpleaños campeón, emborráchate y disfruta""un abrazo para tí y para todos tus seres queridos"... de todo hay en los cables de Internet.

sábado, mayo 27, 2006

Historias de taxi (en BsAs)

"A usted le debe doler mucho el colon señorita", me dijo el taxista apenas me senté en el asiento trasero. Me reí a medias, con la extraña sensación de que en menos de 20 segundos aquel señor había acertado a mi mal de años.
Como estaba en Buenos Aires, no sabía muy bien donde quería llegar, y mientras se lo explicaba al taxista éste me miraba fijamente a través del espejo restrovisor. Yo hablaba y hablaba y él tenía sus ojos pegados en los míos.
"No se exiga tanto... le va a pasar la cuenta". Esta vez me quedé callada, mientras él me recomendaba té con hojita de laurel en las noches para el relajo y me hablaba de sus estudios de psicología y antropología, sus años de analizar la mente humana.
Taxistas como él hay muchos, especialmente en Buenos Aires, donde después del corralito cientos de profesionales se quedaron sin trabajo y tuvieron que buscar maneras de sustentar a sus familias con empleos muy distantes de lo que habían estudiado.
Unos días después me tocó un ex publicista. "No es fácil comenzar desde abajo", me explicaba, contándome de sus premios y grandes cuentas, auqellos tiempos de clientes exitosos y vida de lujos. Pero no estaba amargado, tenía mucho que decir acerca sus pasados gobernantes, pero no estaba abrumado por la vida, más bien se lo tomaba con humor y resaltaba aspectos positivos en el trasladar pasajeros día tras día en la ciudad de Buenos Aires.
Como pasé una semana en esa gran ciudad, innumerables viajes en taxi me dejaron rebosante de cultura general, especialmente económica, la cual parece ser la especialidad de estos señores.
"Está difícil para los mercados emergentes con estas alzas de tasas globales", me explicaba el señor que me llevó al aeropuerto, mientras que el taxista que me trasladó a las diferentes entrevistas me hizo un profundo anlisis del futuro de la economía bonarense, ofreciendo un sinnúmero de alternativas para un crecimento argentino.
Para quienes visiten la capital Argentina por estos días cercano a su aniversario, conversen con los taxistas, son los mejores guías turísticos.