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Simplemente Blog

jueves, noviembre 10, 2005

Bizarros 10k




Mi reciente afición por el deporte se debió a que tuve la brillante idea de insribirme en los 10K de Nike. No tengo claro cuales fueron mis motivaciones, aunque tengo que admitir que la polera naranja de tela especial para corredores que se regalaba a quiénes participaban fue un gran incentivo.
Nunca estuve muy nerviosa por el tema. Hasta el sábado pasado, cuando me di cuenta que al día siguiente iba a tener que levantarme a las 7:30 am y, junto a 10000 otras personas, mandarme una corrida de más o menos una hora en pleno calor. Desperté nerviosa, con esa sensación de primer día de clases, y partí junto a mi mamá para llegar temprano... no fuera que se les acabaran las famosas poleras...

Nunca he sido muy fanática de las manifestaciones masivas de sentimientos y emociones, pero tengo que admitir que me contagié fácilmente. De partida, nunca había visto el color naranjo con tanta intensidad y por tantas horas. Hordas de personas sin identidad, eran sólo el número impreso en su polera. Yo era el 1047... bastante extraño considerando que eran 10 mil las que corrían. Gente naranja se sentaba en el pasto, tomaba agua, se reía, trotaba, elongaba, gente naranja hacía ejercicios frente a un gigante escenario donde una profesora los guiaba en raros rituales de calentamiento.

Era fácil identificar a los potenciales ganadores a priori; esos de short bien bien cortos, jockey, relojes que marcan el ritmo del corazón. Eran los de elite, los que competían para ganar. De todas formas, no pude entender por qué insistían en correr una hora antes de que empezara la carrera... tendrán estado físico, justificábamos con mi mamá, mientras nos instalamos cerca de la línea de partida para no correr más metros de los estríctamente necesarios.

En la fila antes de partir, me dediqué a analizar la competencia. Era variada, por decir lo menos. Estaba el clásico pro full equipo, la deportista inexperta y entusiasta como una, la familia que tomó la carrera como panorama dominical. Justo frente a mí tenía a los representantes de la pubertad masculina, que insistían en encaramarse unos sobre otros para mirar hacia atrás y explamar por la cantidad de gente con un elegante "Mansáca!"
Y fueron las 10:30, y empezó la carrera. Me reí los primeros veinte minutos, y es que era imposible no hacerlo. Estaban todos tan contentos que era contagioso. Me reí mientras subíamos por la Pirámide y la gente de los autos nos miraba. Me reí cuando pifiaban a unos cuantos que decidían acortar camino. Me reí cuando pasábamos bajo los túneles de la costanera norte y aplausos iban y venían, gritos de ánimo y uno que otro C H I! Me dejé de reír después de dos horribles subidas, cuando me di cuenta que recién llevábamos 3 kilómetros y estaba muerta. Los otros 7 quería llorar.
Si paraba, me tenía que retirar de la carrera, y ese tipo de actitudes no son parte de mi personalidad. Había un cierto incentivo en ir pasando a la gente que moría (no de modo literal) en el camino. Los mismos que al principio habían pasado junto a mí como si nada les pesara, iban quedando varados en el camino. "Por apuretes" comentamos con mi mamá, que corrió siempre un par de metros detrás de mí, juntas pero no revueltas, porque a esas alturas no estábamos para conversar.
Cuando a los 5 km empezó la bajada (bajada puede ser una exageración, dejémoslo en "terreno plano") mirar hacia adelante era un espectáculo impresionante. El suelo de la calle no se veía, un mar de gente que rebotaba, una ola naranja que se comía todo lo demás y avanzaba implacable. Era parte de eso, y me gustó. Me llegó la experiencia. La señora que corrió en silla de ruedas (y me ganó), los solitarios, madres con hijas, amigos, hermanos; era tanta gente distina que se uniá sólo por las ganas de correr. Sé que hay causas mucho más honrosas por las cuales aunar fuerzas, pero de todos modos esta me pareció una rescatable.
Finalmente llegué a la meta. Exhausta, especialmente porque tuve la cuestionable idea de "picar los últimos metros", que al final resultó ser un kilómetro entero (juro que la meta se veía más cerca). ¿Resultado? Decente. 3521 de 10000 personas. 230 de mi categoría (mujeres 20 -39) de 1437. 1 hora, 2 minutos y 23 segundos de sufrimiento, pero de una experiencia inédita que valió totalmente la pena.

6 Comments:

At 13 noviembre, 2005 11:27, Blogger Matias said...

Felicitaciones!!!
Y tu mama termino la carrera tambien??

 
At 15 noviembre, 2005 10:34, Blogger galgata said...

Qué emocionante te quedó!!!!
A ver si el próximo año corro con uds :)

 
At 01 diciembre, 2005 07:34, Anonymous fhonorato said...

buen logro nico, lo que es yo mis maratones son de estar leyendo horas en el pc o estar horas conversando y horas viendo tele ... pff 0 deporte, de haber sabido ... y al parecer fue STGO, y de haber vivido ayer voy .. y creo que solo por las poleras naranjas... es que el naranjo, diria una amiga es "topisimo"... es como alegre y se ve bien.


ya, saludos ;)

 
At 27 diciembre, 2005 08:53, Anonymous Daniel Vak said...

Bueno tu post
pero podrias dar el credito de la foto en blanco y negro.
Haha saludos en buena onda.

http://vector.mpsnet.cl

 
At 11 abril, 2006 07:56, Anonymous Patton said...

Pues lo hiciste muy bien! Felicitaciones. Si quedamos con la intriga de si tu madre llegó contigo. Esa satisfacción de ser el más veloz de "el lote" y sólo pasar y pasar gente y nunca ser adelantado es muy gratificante. He participado en 2 ediciones de la media maratón de Bogotá (2001 y 2002), pero sólo en la recreativa (10K), no creas ... me gustaría participar en la media, pero eso requiere la disciplina y dedicación que no tengo ... igual prefiero la bicicleta, correr no es mi pasión.

Un primo ha corrido 6 o 7 maratones (de las de 42kms). Entrena todos los días de su ivda, admirable.

 
At 28 julio, 2006 17:49, Anonymous mauricio said...

la verdad es que no lei completo lo que escribiste solo me quede pegado con tu foto sales muy guapa.chao mauricio

 

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